Justo Montenegro: Un presidente de la Gaita

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“También creo en la canción
combativa y necesaria
por ser arma libertaria
del hombre y su corazón”

Miguel Ordoñez

Ser decimista en América Latina es ser parte de un movimiento que abarca catorce naciones, diseminadas por el Caribe, Centroamérica y el Cono Sur. Ser cantor de décimas es ser un cronista en versos, un músico heredero de la amalgama cultural que se conformó a través de los siglos con el aporte de la cultura celta, árabe y mediterránea. El decimista es un cantor de los pueblos y al igual que el gaitero representa la voz de reclamo, de la recordación y del homenaje a los ancestros. Su voz se convierte en alabanza al paisaje y sus coterráneos. Justo Montenegro, quien nació el primer día de junio de 1951 en Santa Lucía, calle San Gregorio, es la esencia del cantor  gaitero y decimista en tiempos alternos.

Su carrera comenzó cuando siendo un niño se residenció en el sector “18 de Octubre”, barriada que apenas cumplía una década de creada, luego del cruento golpe de Estado que derrocó al gran estadista Isaías Medina Angarita. En esa barriada al norte de Maracaibo comenzó a cantar Justo, en la escuela primaria “23 de enero” cuyo director era el profesor Jesús Socorro, excelente compositor, a su vez director del conjunto San Isidro. Luego integró el grupo Los Tauro, estuvo muy cercano al compositor Antonio J. Pachano en el conjunto Sensación Gaitera que dirigía el poeta perijanero, a él le grabó algunas de sus gaitas de la cosecha de los años 70. Fue integrante de Los Sabrosos y en 1973 ingresó a la agrupación Estrellas del Zulia, que ya había logrado éxito en los escenarios caraqueños.

En 1974 conforma el Gran Grupo hasta que en 1980 junto a Francisco Arrieta, Morelia González y Jesús Morillo, participa en la creación del concepto Candela, acrónimo que significa canto, danza y expresión de lo autóctono. En esa agrupación estuvo por 18 años, con ellos participó en el Festival “Una gaita para el Zulia” con los temas “Remembranzas” de Heberto J. Pedraja en 1984  y “Las Petacas” de Miguel Ordónez:

“Mirá que bonita vuela
cambiando pa´ todos laos
y el rabo encaracolao
que recorté de la hamaca
sí, esta es la mejor petaca
que en todo el barrio han volao”
(Candela, 1986)

Al salir de Candela, el profesor Alberto Silva Narváez lo convoca para ser solista del Barrio Obrero de Cabimas, de donde se había marchado su líder vocal Bernardo Bracho para alistarse con Los Compadres del Éxito, divisa tradicional y pionera creada por Rafael Rincón González en Bachaquero en el decenio 1960. En el señorial conjunto Barrio Obrero de Cabimas permaneció once temporadas, al lado de otro gran decimista: Tito Delgado, con las hermanas Carmen y Lula Silva, nutriéndose de la musa prodigiosa de José “Bambaíto” Guzmán, juglar icónico de Cabimas. Con ellos grabó e impuso el tema “Y cómo olvidar a Chinco” en el año 2001:

“Ya va levantar el vuelo
el gran coloso de Avensa
sin embargo Chinco piensa
que es mejor ir por el suelo”

(Tito Delgado)

Justo Enrique Montenegro Camargo siempre se ha identificado con las luchas sociales que desde el canto popular impulsaron Alí Primera, Ricardo Aguirre, Víctor Jara y Luis Hómez. Se ha mantenido muy leal a los lineamientos políticos de la izquierda latinoamericana, al canto nacionalista y reivindicativo. Ese talante de cantor-conciencia lo reflejó en su álbum “Justo al atardecer” del año 2008 donde grabó temas en tiempo de vals, danza, trova y décima, con un gran contenido poético, acompañado por excelentes músicos zulianos como “Karello”, Ovelio Ávila y Jacobo Barrios. Sin duda un disco de colección.

“Vienen a mi mente las viejas historias
de aquel Maracaibo colmado de sueños
de viejos faroles, leontina y pumpá.
Gárgolas llorando el ritmo sediento
de algún calendario, que en el horizonte
dibuja el rostro de la gran ciudad”

Heriberto Molina (Viejas Historias, 2008)

Entre sus trabajos más destacados está la creación de la agrupación Los Gaiteros de San Sebastián, grupo de veteranos gaiteros que pertenecían al Instituto Municipal de la Gaita “Ricardo Aguirre” (IMGRA), ente que presidió con mucho éxito durante la gestión del alcalde marabino Gian Carlo Di Martino. Los Gaiteros de San Sebastián hacen la gaita con cinco furros, dos cuatros, con la cadencia de otrora, tradicional sin elementos electrónicos.  Escucharlos tocar es realizar un viaje a la génesis y esencia de nuestro folclor.

Producto de ese compromiso ideológico y de sus 45 años de carrera artística,  el Gobernador del Zulia, Francisco Arias Cárdenas, quien es su amigo desde 1993,  recién lo nombró presidente de la Fundación Regional de la Gaita, ente que agrupa a 400 miembros, entre gaiteros, cronistas y músicos. Tendrá la misión de consolidar la enseñanza de la gaita en las escuelas primarias del Zulia, sembrar la gaita en el corazón de los pequeños para que de nuevo florezca en el panorama musical venezolano.

Montenegro tiene como sus ídolos a los decimistas “Chevoche” y “El Indio” Miguel, a ellos los ha estudiado, los ha interpretado, ha vivido su mundo alegórico y atrayente  de Santa Rosa de Agua. Allí se siente en su pequeño paraíso cultural, entre manglares y cocoteros se erige la estructura palafítica del Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega”, centro de arte  que ha dirigido con acierto junto a figuras como Giovanni Villalobos, William Atencio, Humberto “Mamaota” Rodríguez y Francisco Hidalgo; siempre rodeado del amor de su familia, su principal apoyo en esta batalla cultural, en su empeño de vida: Diana Duarte de Montenegro, su esposa, y sus hijos Jhonan y Jeniffer.

Comienza un nuevo ciclo creativo y de aporte para Justo Enrique, la vida lo coloca al frente del organismo más importante de la gaita en Venezuela, con la  misión de devolverle a nuestra región el auténtico sentido de la zulianidad, sembrar la gaita en las nuevas generaciones, no permitir que la danza y décima zuliana se extingan. En ese gran reto, lo acompañaremos. Con Justo como líder asumimos ese compromiso con la gaita ante la historia.

Twitter: @leonmagnom