@ElSistema de Orquestas de Venezuela

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“La música expresa aquello que no
puede decirse con palabras,
y que se niega a ser silencio”
Víctor Hugo (Francia 1802-1885)

La voz del tenor español Plácido Domingo es tan imponente al hablar como cuando canta. Su voz hablada tiene matices de barítono en sus registros bajos, con una impecable dicción: es armónica. No es usual escucharlo pronunciar los vocablos “Petare”, “Sarría”, “Delta Amacuro”, pero estos salen de sus cuerdas vocales y se hacen  imágenes en las mentes de sus escuchas.

Plácido narra el excelente documental que realizó la Corporación de Radio y Televisión Española RTVE en el año 2008, titulado “La tierra de las mil orquestas”, pieza que ayudó a difundir en el mundo hispanoparlante la obra del maestro Abreu: El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado el 30 de abril de 1975.

José Antonio Abreu Anselmi pertenece a una familia de músicos de gran linaje,  nació en la ciudad de Valera del Estado Trujillo, el 7 de mayo de 1939. Desde niño estudió piano y clavecín, salió de su ciudad natal para estudiar dirección de orquesta en Barquisimeto y luego hizo una especialización en la escuela “Vicente Emilio Sojo” de Caracas. Además, es economista graduado summa cum laude en la UCAB.

Abreu tuvo la genial idea de crear núcleos de enseñanza de la música en las zonas populares y marginales de Caracas, Aragua y Lara, en un comienzo. Logró cambiarle a las niñas y niños de los sectores más pobres y desasistidos, las calles, el ocio vacío y la tentación de las drogas por violines, oboes, timbales, fagotes, en fin: por la música. Creó oasis del arte en los sectores más sórdidos de nuestras urbes, impulsado por su energía transformadora e inagotable. Él es un convencido de que “la peor pobreza no es la carencia de bienes básicos, sino la carencia espiritual”. Poco a poco logró el apoyo de músicos, mecenas y del gobierno nacional. Concienció sobre la inquietante flaqueza cultural de nuestros adolescentes, y en respuesta a su propuesta, fueron solidarios con su idea y su organización.

En 1999 el maestro Abreu obtuvo el respaldo total y el aval del presidente Hugo Chávez, quien repotenció todo El Sistema de Orquestas que ahora atiende a casi 500 mil venezolanos en 300 núcleos de enseñanza diseminados por  todo el país. Está presente incluso en las zonas selváticas y montañosas de muy difícil acceso.

Gracias a la labor sostenida por el genio Abreu durante 39 años, El Sistema de Orquestas ha sido reconocido por la UNESCO en 1995, por la OEA en el año 2000, por el premio TED en 2009, por el Premio Príncipe de Asturias 2008 y está presente en 25 naciones aliadas. El mundo lo conoció en 1976 cuando El Sistema fue invitado a participar en el Festival Internacional de Orquestas de Aberdeen, Escocia, donde impactó a los asistentes y a la prensa cultural europea. Desde entonces comenzó a edificar un sólido prestigio mundial.

Han sido memorables las actuaciones de El Sistema junto al violinista Alexis Cárdenas, el cantautor panameño Rubén Blades con su ópera-salsa “Maestra vida” realizada en Caracas, en julio de 2012; con Plácido Domingo en el “Teresa Carreño” y en el acto en solidaridad con el pueblo de Haití realizado en el estadio “Luis Aparicio” el 26 de enero de 2010, dirigido por Gustavo Dudamel, quien ese día  cumplió 30 años y lo celebró ante 15 mil asistentes.

El cineasta Alberto Arvelo (Caracas, 1966), de niño estudió durante siete años en El Sistema de Orquestas de Mérida, es un agradecido del mismo. Él realizó una película que tituló “Tocar y luchar” en 2006. La cinta de 78 minutos de duración, tiene una impresionante banda sonora, que muestra los alcances de este proyecto aplaudido en el mundo entero. Ese filme recibió varios premios internacionales, nos muestra cómo niños, niñas y adolescentes se trasladan en canoas hacia el núcleo La Horqueta en el estado Delta Amacuro, para entrar durante cuatro horas, a ese paraíso de sonidos. En una escena bien lograda muestra a dos niños ejecutando la trompeta en un palafito, bañados por la luz del atardecer, al fondo el boscaje de manglares.

La figura icono del proyecto es el barquisimetano Gustavo Dudamel, talentoso joven que comenzó a tocar instrumentos a los cinco años de edad. Primero tocó un pianito eléctrico que le regaló su mamá Solange Ramírez, zuliana nacida en Mene Grande. Ella se casó con el trombonista larense Oscar Dudamel y se residenciaron en Barquisimeto. Su hijo Gustavito, desde los seis años perteneció a El Sistema de Orquestas, allí estudió arduamente violín, piano y dirección orquestal. En la actualidad es el director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, con contrato hasta 2019, actividad que alterna con actuaciones en Europa como director invitado y por supuesto en su rol como principal director de nuestra Orquesta Sinfónica Juvenil “Simón Bolívar”, con la que ha girado por el mundo entero.

Un testimonio conmovedor sobre el alcance de este proyecto musical-social, lo dio el músico Lennar Acosta quien nació y se crió en la parroquia capitalina Petare, ese micro-cosmos urbano de violencia, ladrillo y zinc. Vivió en sus calles, rodeado de vicios y asechanzas. Él entró al “correccional de Petare” para reeducarse y años más tarde, ese habitáculo lo convirtieron en núcleo de El Sistema de Orquestas. Allí comenzó a estudiar clarinete, se graduó con honores y se reinsertó en su comunidad como profesional, con una nueva vida. Es director de ese núcleo petareño, donde asisten diariamente cientos de niños en cada jornada.

Una de las experiencias más innovadoras, la representa el coro y la orquesta de niños, niñas y adolescentes con discapacidad, en la ciudad de Barquisimeto. Algunos con disminución visual, otros con trastornos del desarrollo cognitivo o con disminución auditiva, que logran insertarse en El Sistema Nacional obteniendo calidad de vida y llenando sus vidas de ilusión. Ese proyecto ha tenido el reconocimiento de los organismos mundiales competentes, lo consideran un prodigio.

Lenin Mora es otro músico egresado del Sistema que imparte clases en el penitenciario femenino de Los Teques. Atiende un centenar de reclusas que decidieron dedicar su tiempo al aprendizaje de un instrumento musical y al canto coral. Algunas de estas damas fueron sentenciadas por legitimar capitales, otras por secuestro, extorsión y hasta por asesinato. Pero esa condición, de no poder salir, se convierte en elemento desarrollante de su capacidad musical. Con normas muy estrictas, los instructores de El Sistema de Orquestas las atienden tres días a la semana durante seis horas cada vez. Para ellas significa un reencuentro con los valores espirituales, el ocio creativo, el ensimismamiento fecundo.

Cuando los 180 músicos que conforman la Orquesta Sinfónica Juvenil “Simón Bolívar” están en escena, asombran al público al tocar como una sola persona, con gran solvencia y precisión. Con sus chaquetas tricolor, ellos hacen obras de los compositores clásicos universales, pero también de los compositores caribeños como Pérez Prado y de importantes venezolanos. Pueden ejecutar en un mismo programa  una obra de Tchaikovski, Tito Puente y Simón Díaz.

Según el maestro Abreu Anselmi: “El Sistema es un proyecto social-artístico que transforma la dimensión personal, familiar y comunal de cada participante. Pone el acento en lo plural, en lo colectivo, más que en la figuración individual. El Sistema está lejos de promover una estética intrascendente, ególatra; representa una transformación cultural del entorno: de la comunidad”.

El mundo reconoce la genialidad y el tesón del creador de este proyecto musical inédito, que ha puesto el nombre de nuestra patria en alto y ha logrado que nos distingan como: “El país de las orquestas”. Así mismo, es justo reconocer la gran visión del presidente Hugo Chávez al darle amplio apoyo a El Sistema FESNOJIV desde el 24 de noviembre de 2007 cuando inauguró la “Misión Música”. Luego determinó que El Sistema estaría adscrito al Ministerio del Poder Popular del Despacho para la Presidencia. El 12 de febrero del 2011 el comandante Chávez inauguró la imponente sede de El Sistema, una obra de alta arquitectura, en su interior tiene piezas de Jesús Soto y Carlos Cruz Diez. El Presidente Chávez dijo: “Este complejo representa un homenaje a los jóvenes venezolanos que hace casi 200 años nos dieron patria, y a los que en la actualidad la dignifican a través de la música. Ustedes, muchachos de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar, son lo mejor de la patria; la admiración nacional por su labor, no tiene límites”.

El Secretario de Cultura del Estado Zulia, el sociólogo Giovanny Villalobos anunció que el Conservatorio “José Luis Paz” adscrito a su despacho, pasará a formar parte de El Sistema de Orquestas, decisión que considero un gran acierto. En nuestro estado El Sistema tiene 25 núcleos.

Ojalá algún día podamos crear El Sistema Nacional de Conjuntos Gaiteros, con núcleos en todas las regiones de nuestro país. Así la gaita no habrá cantado en vano. Los gaiteros y venezolanos en general, deberíamos seguir el ejemplo que el maestro Abreu ha dado.

Venezuela no es una nación muda, ni de voz acusmática (aquella cuya fuente no se ve); es un país con una voz fuerte, afinada, polifónica ante el mundo: El Sistema de Orquestas Juveniles es su voz.

Twitter & Instagram: @leonmagnom
Correo electrónico: leonmagno@saborgaitero.com